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La escafandra del optimista

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La escafandra del optimista

Mensaje  Bari AC el Lun Feb 23, 2009 2:19 pm

Es un poco largo, pero merece la pena:

La escafandra del optimista
FRANCESC MIRALLES 15/02/2009


El convencimiento de que las cosas saldrán bien permite explorar hasta dónde
somos capaces de llegar. Esta actitud ayuda a capturar el éxito y
salvaguarda nuestra salud.
En una época de tempestades como la actual, los optimistas tienen un
blindaje especial que los protege contra las adversidades. Como un buzo que
trabaja en el fondo del abismo, quien piensa en positivo es capaz de actuar
al margen del desánimo y encontrar soluciones en aguas revueltas.

¿Dónde se puede adquirir la escafandra del optimismo? ¿Hay un componente
genético en nuestra manera de gestionar la adversidad? ¿Incide la cultura en
la que hemos crecido?

Los sociólogos confirman que hay diferencias importantes según el tono
dominante del país. Por ejemplo, Estados Unidos se consideraba hasta hace
poco la panacea del optimismo, ya que el 78% de la población veía un futuro
radiante ante sí. En el otro extremo del espectro tenemos a los japoneses,
para los cuales el pesimismo es un signo de sabiduría. Entre ambos tenemos
«la vía china hacia el optimismo», según Luigi Anolli, puesto que este
pueblo ha sabido convivir tradicionalmente con los embates desiguales de la
fortuna. Esto hace que los chinos se muestren cautos cuando las cosas van
bien y, paradójicamente, esperen un cambio favorable cuando van mal.

Más allá de estas diferencias culturales, vamos a ver en qué consiste el
optimismo y cómo opera en un nivel individual.

PROFECÍA DE AUTOCUMPLIMIENTO

"Si albergas una ramita verde en tu corazón, se posará en ella un pájaro
cantor" (proverbio chino)

En su ensayo sobre esta cuestión, Luigi Anolli, profesor de psicología
cultural en la Universidad de Milán, explica que el principal atributo del
optimista es la esperanza, mientras que el pesimista se caracteriza
justamente por la desesperanza. En el primer caso intervienen dos
dispositivos psicológicos diferentes:

"La esperanza significa, ante todo, pensar que las personas son responsables
y protagonistas de sus actos, por lo que se comprometen activamente a
alcanzar los fines deseados. En segundo lugar, la esperanza nos ayuda a
detectar, analizar y valorar las posibilidades y los medios que tenemos a
nuestra disposición para alcanzar nuestros objetivos".

Dicho de otro modo, el optimista no se rinde y se ve capaz de abordar
cualquier proyecto porque tiene esperanza de llevarlo a buen fin,
inversamente a lo que sucede con el pesimista. Es una dinámica, además, que
se retroalimenta: la esperanza genera confianza en uno mismo, la cual genera
buenos resultados y, con ellos, más esperanza.

Los pesimistas, por el contrario, adoptan ante la vida una estrategia
defensiva. Esperan poco o nada de sus iniciativas para prevenir la
desilusión que provoca el fracaso. Suelen ser personas ansiosas que
prefieren asumir la catástrofe de antemano a lidiar con el desencanto. Sin
embargo, el problema de esta estrategia es que puede llevar al individuo a
actuar por debajo de sus posibilidades.

Un ejemplo práctico: A tiene una primera cita con B y está tan convencido de
que fracasará, que, sin darse cuenta, actúa de forma que se confirmen sus
previsiones. No transmite a B entusiasmo ni energía positiva, sólo temor.
Cuando finalmente A se decide a tomar la iniciativa, ésta se halla tan fuera
de lugar que causa una mala impresión en B, lo cual confirma el guión mental
trazado por A, que se dice a sí mismo: "Ya sabía yo que no iba a funcionar".

Es lo que la psicología denomina "profecía de autocumplimiento": esperamos
que las cosas salgan mal, pero, inconscientemente, estamos poniendo de
nuestra parte para que eso ocurra.

EL SÍNDROME DE POLIANA

"Lo bueno de tener un 7% de parados es que tienes al 93% trabajando" (John
F. Kennedy)

Una vez sabido de qué material está hecha la escafandra —pura esperanza—,
examinaremos los argumentos que exhiben los cínicos en contra del optimismo.
En exceso, esta cualidad ha sido bautizada como el "síndrome de Poliana", en
referencia a la película de Walt Disney que triunfó en los años sesenta.

Su protagonista era una rubia huérfana que es acogida por una tía de mal
talante, a la que la niña intenta iniciar en "el juego de la alegría" que
aprendió de su padre. El juego consiste en encontrar un motivo para
alegrarse de cada situación, por terrible que sea.

Llevando el optimismo al extremo, los que padecen este síndrome presentan
los siguientes síntomas: Sólo perciben, recuerdan y comunican aspectos
positivos de las situaciones. Ignoran los aspectos negativos o
problemáticos. Cuando un acontecimiento negativo es evidente, lo
reinterpretan de forma optimista. Están convencidos de que todo irá bien en
el futuro y de que no habrá problema o dificultad que no se supere.

Dos siglos antes de que la heroína de Disney encandilara a niños y adultos,
Voltaire ya había tratado este tema en el cuento filosófico Cándido o el
optimismo.

Esta hilarante fábula rebate el optimismo de Leibniz, según el cual "todo
sucede para bien en éste, el mejor de los mundos posible", y propone como
alternativa el esfuerzo, que resume con el lema: "Hay que cultivar nuestro
jardín". Para Voltaire es imposible cambiar el mundo y convertirlo en el
paraíso terrenal, pero sí podemos preocuparnos más por lo que nos rodea
íntimamente, puesto que somos dueños de nuestra vida.

LA CIENCIA DE LOS IMPOSIBLES

"El fracaso es la autopista al éxito" (Og Mandino)

Sin sufrir las peripecias de Cándido ni caer en el síndrome de Poliana,
numerosas personalidades han utilizado la escafandra del optimismo para
sumergirse en retos que no parecían estar a la altura de los mortales.

Cuando se habla de emprendedores inmunes al desánimo se suele citar a Thomas
A. Edison, que quemó decenas de miles de bombillas hasta lograr que se
hiciera la luz. Se cuenta que, en una ocasión, un discípulo suyo le
preguntó: "Maestro, ¿cómo es que después de tantos fallos y errores usted
sigue adelante?". A lo que el inventor respondió: "¿Fallos y errores? No
conozco estas palabras. Sólo puedo decirte que ahora tengo 912 fórmulas de
cómo no hacer una bombilla".

El hecho de que finalmente lo lograra tiene mucho que ver con su convicción
de que el genio es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración. Sin
embargo, hay una variable más que distingue al optimista que logra sus
objetivos: la capacidad de superar lo que en cada época parecía posible y
razonable.

Éstos son algunos "imposibles" preconizados por grandes directivos y
empresas que hoy nos hacen sonreír:

"El teléfono no puede ser considerado como medio para comunicarse: es un
aparato intrínsecamente sin valor" (1876, Western Union).

"La radio no tiene valor comercial. ¿Quién pagaría por un mensaje enviado a
nadie en particular?" (1920, Robert Sarnoff, presidente de la RCA).

"¿Quién diablos querrá oír hablar a los actores en el cine?" (1927, H.
Warner).

"En el futuro, los ordenadores no pesarán más de 1,5 toneladas" (1945,
revista Popular Mechanics).

"No hay ninguna razón por la que las personas tengan un ordenador en casa"
(1977, Olsen Digital Corporation).

Algo que caracteriza a los que vencen los imposibles es que combinan
esperanza y tenacidad. Están convencidos de lograr sus objetivos, pero
también son conscientes de que es algo que sólo alcanzarán tras un
sacrificio a la altura de sus aspiraciones.

Un ejemplo claro de estos optimistas proactivos -los que actúan en lugar de
reaccionar- es Barack Obama, que afirmaba en su campaña: "El cambio no
llegará si esperamos a otra persona o a otra época, porque somos nosotros a
quienes hemos estado esperando, nosotros somos el cambio que buscamos".

Pese a los condicionantes de raza, extracción social y juventud que
lastraban su candidatura, el ex senador de Illinois no sólo ha barrido todos
los imposibles, sino que ha demostrado que el optimismo -sintetizado en su
lema "Sí, podemos"- vende más que el miedo.

EL OPTIMISMO REALISTA

"Desear lo mejor, recelar de lo peor y tomar lo que viniere" (Daniel Defoe)

Alejado por igual del síndrome de Poliana y del pesimismo defensivo, el
optimista que proyecta sus sueños desde el realismo se garantiza una feliz
travesía hacia el éxito.

Para ello es necesario que hagamos previamente un poco de autoanálisis. Tan
importante es clarificar cuáles son nuestros objetivos como conocer los
recursos personales que tenemos para alcanzarlos. Dicho de otra manera: la
ley de la atracción funciona siempre que el imán sea lo bastante potente
para capturar el metal elegido. La cándida huerfanita afirmaría en su "juego
de la alegría" que cualquier persona puede ser futbolista de primera
división si ése es su deseo. La realidad nos dice que no es así: por muy
optimista y tenaz que sea un deportista, sólo los que poseen unas
características muy especiales llegarán a lo más alto. Y una de ellas -la
más imprescindible- es el optimismo.

Lo que sí resulta evidente es que, como decía Einstein, todo ser humano
utiliza una parte ínfima de sus recursos y capacidades. La escafandra del
optimista sirve, justamente, para explorar hasta dónde somos capaces de
llegar. A su vez salvaguarda nuestra salud, puesto que las estadísticas
demuestran que las personas positivas están menos expuestas a las
enfermedades que las negativas.

Un estudio realizado en Ohio (EE UU) arrojó como resultado que las personas
optimistas viven por término medio 7,5 años más que los pesimistas. Y además
-podemos añadir-, seguro que viven mejor y son más útiles a su comunidad.
Sobre esto, Jostein Gaarder, autor de El mundo de Sofía, declaraba: "Yo
siempre me he declarado un optimista, porque los pesimistas, en el fondo,
son unos holgazanes".

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Re: La escafandra del optimista

Mensaje  JMGomez el Lun Feb 23, 2009 2:36 pm

Sí señor, muy bueno, además me viene muy bien para mandárserlo a alguno que otro. Gracias
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Re: La escafandra del optimista

Mensaje  luis nuñez el Mar Feb 24, 2009 2:55 pm

Quien habla mal de mí a mis espaldas mi culo contempla.
Winston Churchill, 30.11.1874 - 24.01.1965


El éxito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder entusiasmo.
Winston Churchill
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Re: La escafandra del optimista

Mensaje  luis nuñez el Mar Feb 24, 2009 3:00 pm

sí señor, muy ilustrante y optimista, faltaría más.

a mi me hace falta un baño de realismo de vez en cuando...jeje, si no, ya sería futbolista de primera...jejeje.

¿dónde encontraste el artículo, álvaro?
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Re: La escafandra del optimista

Mensaje  Bari AC el Mar Feb 24, 2009 7:06 pm

Me lo envió un compañero de trabajo por email, aunque originalmente proviene de un artículo de El País.

A mi me pasa lo mismo, necesito dosis de realismo y golpes porque sino acabaría siendo presidente ( de los EEUU ).

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Re: La escafandra del optimista

Mensaje  Aparicio el Mar Feb 24, 2009 10:45 pm

Vaya... lamento ser la mosca cojonera del post. El artículo me parece tan malo que he tenido que dejarlo tras leer cuatro párrafos. La verdad es que manifiesta lo que el propio autor dice de sí en su web:

http://www.francescmiralles.com/Biografia.asp?Id=1

Insisto: bastante malo porque me rechina desde una perspectiva académica (será por su origen) y porque me parece que es absolutamente VACÍO. Lo que dice: mu bien, ¿a mi qué me cuentas con esto?

No se: para filosofías del optimismo y cosas así prefiero adherirme a la filosofía de vida de mi abuelo, a la manchega.
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Re: La escafandra del optimista

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